No todas las oportunidades internacionales comienzan en un mercado grande y evidente.
En ocasiones, el mercado más importante es aquel que ya demuestra una demanda por un sector específico. Puede tratarse de una ruta comercial emergente, un público de inversores, un país con un sólido turismo emisor, una región con compradores B2B especializados, un hub tecnológico, un corredor logístico o un mercado con afinidad cultural y comercial con el Golfo.
El Sudeste Asiático, por ejemplo, ha reforzado su cooperación con el GCC en materia de comercio, inversiones, turismo, energía, finanzas islámicas, alimentos halal, sostenibilidad y transformación digital, tal como se establece en el marco de cooperación entre la ASEAN y el GCC.
El Banco Mundial también analiza Asia Oriental y el Pacífico como una región de crecimiento relevante, aunque cada país presenta dinámicas económicas diferentes.
En Asia Meridional, India y otros mercados pueden resultar estratégicos para el turismo, el comercio, la tecnología, los servicios B2B, la educación y las inversiones.
Para algunas empresas, mercados como China, Japón, Corea del Sur, Singapur, Indonesia, Malasia, Vietnam, Tailandia, Turquía o Asia Central pueden ser más relevantes que una campaña amplia dirigida a un continente entero.
El mercado debe seleccionarse a partir de una oportunidad real y no de una suposición.